
Quién creí ser y quién soy: cómo encontrar tu identidad más allá de lo que esperaban de ti
“Cuando el camino a casa es hacer lo propio”… es una reflexión a la que he llegado porque
pareciera que cuando llegamos al mundo todos tienen un plan para nosotros: papá y
mamá se hacen expectativas, o los abuelos, tíos, el entorno…el desafío siempre será ser tú
como único y especial, con una misión particular que para mí es conocerte a ti y llevar esa
misión como propósito de vida haciendo lo que sea que te haga feliz.
Nos abrumamos con lo cotidiano y sin querer nos convertimos en esclavos del qué dirán y
el deber ser, poco nos detenemos a esperar lo que sí nos hace ser felices. He creído que
somos diseñados para ser buenos y no felices, porque la felicidad en definitiva contiene
dentro de sí valentía y fijar una posición donde nos corresponde dejar de complacerlos a
todos. Esto es uno de los más grandes retos de la adultez, porque aunque digamos que
no, en nuestra mente podemos sentirnos culpables.
Ni cargar culpas ajenas ni culpar a otros, aprendimos muchas veces a dejar pasar
conductas que creíamos normales y que después comenzamos a poner escudos de
protección que nos pueden haber llenado de resentimientos con la esperanza que los
demás supieran lo que nos pasa como por arte de magia.
¿Cuál es la razón de una situación desafiante en tu vida? Quizás el anhelo de perfección,
yo soy de la creencia de que todo lo que ocurre, sucede por una razón, no hay víctimas, no
hay ninguna coincidencia, y, definitivamente, hay un regalo detrás de cada una de
nuestras experiencias. Así que lo que nos toca es buscar ese regalo y la sabiduría que eso
que te ocurrió trae consigo.
Muchas veces ese regalo puede ser una alarma para que el alma y la divinidad se unan,
para que puedas reconocer tus fortalezas y tus capacidades, pues, siempre aunque sea
duro, podrás con eso que te ha pasado.
Cuando nacemos somos el diamante que falta en nuestro árbol genealógico, somos los
mensajeros de nuestros ancestros, y tu alguna vez fuiste niño.
Creímos que la única realidad era la que vivía nuestra familia y si justo ahora estás leyendo
esto, ya sabes que hay más realidades, porque la realidad del hogar es una cosa y la del
mundo otra.
Hemos crecido con amor con condiciones del externo y muchas veces son nuestro bastón
de dudas al ser quien eres, y muchas veces por agradar y complacer vamos silenciando
nuestra voz.
Nos corresponde caminar a esa familia de almas para ampliar la consciencia y habitar el
mundo a través de muchos otros. Es válido encontrar gente nueva con quien puedas
expresarte sin sentirte juzgado, pareciera entonces que hablaras otro idioma, hacer
comunidad donde quiera que vayas, te hará próspero pues, el real éxito está en las
relaciones no en los logros.
¿Cómo impactas tu mundo? Qué hace que cuando abras tus ojos cada mañana ilumine el
todo, te lo pregunto porque nos han enseñado a colocar afuera algo que pertenece a cada
uno y esto se llama misión, ese ¿para qué viniste al mundo?
Y creo que si todos supiéramos nuestro para qué, dejaríamos de estar viviendo en las
vidas de otros y eso incluye a nuestros hijos. Nos dijeron que las misiones de vida estaban
asociadas a grandes amores, pero y ¿tú? ¿Cuántas veces te has alejado de ti para
complacer a otros, te cuento algo, todos vivimos pruebas espirituales y estas pruebas son
generalmente las que mueven toda la estructura de la que estábamos formados, y por
supuesto, que duele porque de alguna manera ya nada será como antes y seguro
corresponde decidir porque ya hay una parte de la prueba, en la que sabes qué es lo que
debes decidir, y nos cuesta porque sabemos que todo habrá terminado.
Sin embargo, quiero decirte que la certeza de que tienes una puerta abierta siempre
existe, solo que a veces, decidimos quedarnos mirando la puerta cerrada. Quiero que
sepas que en el universo nada es estático; todo se mueve al mismo instante, es nuestra
mirada que hace que creemos más realidad sobre el pesar que nos deja terminar de soltar
lo que ya se ha terminado.
El día menos pensado ocurre, llega el día en que sabes que el mundo te necesita siendo tú
mismo y que lo mejor que puedes hacer es mostrarnos esa luz incandescente. Recuerda
que la única libertad a la que estás llamado es a elegir, así que elige por ti.
